¿Por qué el método Pilates?

¿Por qué el método Pilates?

¿Por qué el método Pilates?

Si hace unos años me hubiesen preguntado esto, hubiera respondido que me ayudo a salir de una lesión en mi cuello que me estaba generando molestias cada dos por tres y que empezaba a interferir con mis otras prácticas deportivas, además me resultaba divertida toda aquella coreografía y estiramientos que a mi cuerpo le resultaban imposibles.

Hoy por hoy tengo cada vez más claro que aquello que me dijeron que era el pilates no lo era en realidad, que más allá de que el método haya evolucionado de una manera u otra, para que podamos llamarlo pilates deben prevalecer una serie de constantes, y una de ellas, para mí de las principales y muchas veces olvidada, es que es un entrenamiento  de fuerza. Y además bastante funcional.

Detrás de ese entrenamiento están luego una serie de beneficios, no sólo físicos sino también mentales.

Cuando empecé en este mundo, no paraba de escuchar que el método unía mente y cuerpo, que su creador así lo fomento… pero mi realidad era que yo no sentía esa conexión, de hecho, en su momento estuve asistiendo a clases de yoga para encontrar esa parte más “espiritual”.

De repente un día asistí a un seminario que impartía la que actualmente es mi mentora, Patricia Medros… y por fin encontré esa conexión, por fin entendí que a través del método puedes encontrarte contigo mismo, con tus limitaciones, con tus miedos y tus virtudes… que a través del entrenamiento puedes conseguir ese estado de paz tan ansiado, esa fortaleza interior que hace que te enfrentes a cosas que antes eran impensables, y así comienzas a crecer, pues en cada entrenamiento tienes la oportunidad de escucharte, de creer en ti y de confiar en tus posibilades.

Cada sesión es un momento para practicar mindfullness (si, está de moda, y no es nada nuevo…), tienes ocasión de percibir el aquí y el ahora.

Asi que… ¿Por qué Pilates? Porque a través de él he encontrado la felicidad.